Cuando llega el invierno y dejamos de usar la embarcación con tanta frecuencia, es fundamental dedicarle un poco de tiempo a su cuidado. Una buena invernada no solo evita averías y daños innecesarios, sino que también te ahorra dinero y disgustos cuando vuelva la temporada.

 

¡Aquí tienes una guía paso a paso, clara y práctica, para guardar tu semirrígida en perfectas condiciones!

  1. Limpieza a fondo: el paso más importante

Antes de guardarla, toca hacer una limpieza completa. Puede parecer básico, pero es clave para evitar deterioros.

Empieza por el casco y los flotadores. Utiliza agua dulce y jabón neutro para eliminar restos de sal, suciedad o algas. Es importante insistir en las zonas de unión y costuras, ya que ahí es donde más se acumula la suciedad.

Si quieres ir un paso más allá, puedes usar productos específicos:

  • Para los flotadores (PVC o neopreno), limpiadores como Gommostrip o Gommonet ayudan a eliminar la suciedad más incrustada.
  • Para el casco, productos tipo Forte son muy eficaces para quitar manchas o ese tono amarillento típico.
  • Si hay incrustaciones como percebes o cal, Ferrotone Gel funciona muy bien.
  • Para el moho o los hongos en inflables, MuffaNet es una buena opción.
  • En piezas de acero inoxidable, Inoxtone ayuda a eliminar óxido y devolver brillo.
  • Para madera, Pen Teak Fast limpia en profundidad.
  • Y si tienes tapicería o cuero, Leather ayuda a mantenerlo como nuevo.

No olvides eliminar restos de gasolina o aceite, ya que pueden provocar corrosión con el tiempo.

Y muy importante: deja que todo se seque completamente antes de guardarlo. La humedad es uno de los peores enemigos en invierno.

 

  1. Cuidado del motor: mimarlo ahora te ahorra problemas

El motor es una de las partes más caras de la embarcación, así que merece especial atención.

Empieza lavando el sistema de refrigeración con agua dulce para eliminar restos de sal. Aquí puedes usar productos desengrasantes específicos como Enginet.

Si el motor es de cuatro tiempos, cambia el aceite antes de guardarlo. Esto evita que los residuos acumulados dañen el motor durante el tiempo parado. Engrasa todas las partes móviles con grasa marina para prevenir la corrosión.

Y no te olvides de la batería: lo ideal es retirarla, guardarla en un lugar seco y asegurarte de que mantiene algo de carga para que no se deteriore.

 

  1. Protección de los flotadores

Los flotadores son una parte esencial de la semirrígida, y necesitan cuidados específicos.

Aplica un protector con filtro UV y propiedades antifúngicas. Por ejemplo, Gommowax ayuda a prevenir el moho, la oxidación y además mantiene el color y el brillo.

Revisa que no haya pequeñas fugas de aire. Si detectas alguna, arréglala antes de guardar la embarcación.

En cuanto al inflado, déjalos con una presión moderada. Ni demasiado inflados ni completamente deshinchados, para evitar deformaciones.

 

  1. Revisión de accesorios y equipamiento

Antes de guardar todo, aprovecha para revisar el resto del material. Asegúrate de que cables y conexiones eléctricas estén limpios y secos.

Revisa los equipos de seguridad (chalecos, bengalas, aros salvavidas…) y guárdalos en un lugar seco.

El ancla, cabos y demás accesorios también deben limpiarse y almacenarse correctamente para que no se deterioren.

 

  1. Elegir bien dónde guardarla

El lugar de almacenamiento influye mucho en el estado en el que encontrarás tu embarcación después del invierno. Lo ideal es un sitio seco, cubierto y con buena ventilación, como un garaje o almacén.

Cubre la embarcación con una lona transpirable. Esto es importante: debe proteger del polvo, pero permitir que circule el aire para evitar condensación.

Si puedes, colócala sobre un remolque o soportes, evitando el contacto directo con el suelo.

 

  1. Revisiones durante el invierno

Aunque no la uses, conviene echarle un vistazo de vez en cuando. Comprueba el nivel de inflado de los flotadores. Si tienes una válvula de sobrepresión instalada, te facilitará mucho este control.

Si revisas el inflado manualmente, lo ideal es usar un hinchador con manómetro. También es recomendable comprobar que no haya humedad ni moho en el interior. Y no te olvides de la batería: revisa su estado y recárgala si hace falta.

 

Conclusión

Preparar bien tu semirrígida para el invierno marca la diferencia. No es solo cuestión de mantenerla limpia, sino de prevenir problemas, alargar su vida útil y asegurarte de que, cuando llegue el buen tiempo, esté lista para disfrutarla sin sorpresas.

Con un poco de tiempo y cuidado ahora, te ahorrarás muchas complicaciones después. Y lo más importante: podrás seguir disfrutando de tu embarcación como el primer día durante muchos años.

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